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Dionisio Álvarez Cueto - www.dionisioalvarez.com
 
  El brigadier Julián Sánchez y D. Patrico Cortés

En esta lámina se representa un posible encuentro secreto entre el antiguo guerrillero Julián Sánchez (en 1812 brigadier del ejército español) y el sacerdote irlandés Patrick Curtius, conocido por los salmantinos como don Patricio Cortés. Curtius era rector del Colegio Irlandés y catedrático de Historia Natural y Astronomía de la Universidad de Salamanca. También era, a los setenta y dos años, el jefe de su propia red de espías, que se extendía por toda la España ocupada por los franceses y aún más al norte del otro lado de los Pirineos. Los franceses sospechaban de su existencia y ansiaban capturarlo, pero tan solo conocieron su identidad después de la batalla de Los Arapiles. Tal como se diría en una novela de espionaje moderna, la "tapadera" de Curtius se descubrió, y cuando los franceses volvieron a Salamanca en noviembre de 1812, el sacerdote se vio obligado a huir en busca de la protección británica.

El brigadier Julián Sánchez viste el uniforme de los dragones ligeros británicos, una suposición perfectamente plausible, ya que en 1812 las tropas españolas iban equipadas con material de origen británico o capturado al enemigo. Este testimonio de un oficial británico nos da una idea del aspecto de las tropas que formaban la brigada de Don Julián Sánchez en la batalla de Los Arapiles:

Don Julián Sánchez y Carlos de España, los grandes líderes guerrilleros, se unieron a nuestro ejército con sus mirmidones, ciertamente un grupo de aspecto piojoso como seguro que no has visto nunca. La infantería lleva vestuario inglés y la caballería, ambos caballo y jinete, van completamente armados y equipados con el botín tomado al enemigo, así que es casi imposible distinguir al amigo del enemigo. El mismo Don lleva una pelliza como la del 16º de Dragones con un gorro de húsar inmenso y con el águila de Napoleón puesta del revés. Vestido de esta forma, va acompañado de dos ayudantes de campo con la misma apariencia elegante, doce lanceros y un trompeta vestido de escarlata sobre un caballo gris… (Pueblo de Villares, a tres millas de Salamanca, 28 de junio de 1812)
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